Estos instrumentos permanecerán en museos o en manos de coleccionistas. Actualmente una vitrola a cuerda en buen estado se encuentra entre los US$ 150 y US$ 1.000. Las mejores vitrolas fueron fabricadas en los años '10 y '20 con logos y nombres como la Victor, la Columbia o la Decca. En los '90 aparecieron réplicas en el mercado de las antiguas vitrolas de bocina, que lucen como nuevas, pero su calidad y durabilidad es pésima. Por esta razón, conbiene tratar con anticuarios serios al momento de adquirir una vitrola a cuerda.
Perspectivas de los discos de vitrola (78 RPM)
La mayor parte de la antigua discografía que había en discos de vitrola se puede conseguir en CDs o, más probablemente, en Internet, en páginas como YouTube. Por ejemplo, las grabaciones efectuadas por el gran tenor Enrico Caruso entre 1902 y 1920 se pueden conseguir en Internet de forma gratuíta, o para los consumidores más exigentes, en modernos CDs con hermosas carátulas. Se trata de un formato que con el tiempo va desapareciendo, y que es necesario resguardar en formatos actuales para conocimiento de las futuras generaciones.
Se usaba para animar las fiestas o bailes a principios de los años 10 y 20. En vez de la pianola, se colocaban discos en la vitrola y se bailaban piezas musicales que eran de distintos países. De este modo, mucha gente que jamás había asistido a la ópera o al teatro pudo conocer música que era propia de la clase alta, como la ópera; nuevos estilos de música como el Charleston y el Jazz en los años '20 y novedades que llegaban desde paises exoticos y muy lejanos.
El primer instrumento capaz de grabar y reproducir la voz humana fue el fonógrafo a cilindros de Edison. Inventado en 1877, el fonógrafo empleaba cilindros de cera como soporte para grabar el sonido. Durante 1890 se comenzaron a vender fonógrafos a cuerda para su uso doméstico, como "instrumento musical". Su inconveniente principal era la forma de producir los cilindros. Cada cilindro debía ser grabado uno por uno; además los cilindros se iban desgastando con el uso.
E. Berliner patentó, en 1888, su Gram-O-Phone o vitrola que empleaba discos planos (de 78 RPM) como soporte para la grabación del sonido. Estos discos tenían la ventaja de que se podían producir en masa, con uso de matrices obtenidas desde una única grabación maestra en cera. La popularidad del Gram-O-Phone o vitrola comenzó a superar la del fonógrafo. Además, los mejores tenores, sopranos, bandas de bronces y músicos en general de Europa y América comenzaron a impresionar una gran colección de discos para ser escuchados en las vitrolas. Habían vitrolas para todos los gustos. Hasta 1910 solían tener una enorme bocina, poco estética, inapropiada para los salones elegantes.
Hasta la década de 1920 la vitrola a cuerda fue el instrumento más popular para la reproducción de discos musicales. La invención de los discos de vinilo, de 33 y 45 RPM en 1949, remachó la liquidación final de la vitrola.